Mes: noviembre 2013

Los bancos españoles cumplen con Basilea II

Ante la creciente necesidad de cumplir con los criterios básicos de Basilea II y III, los bancos llevan años reaccionando ante la crisis y adaptando su capital a las exigencias de los nuevos acuerdos de Basilea y, a su vez, de la realidad económica actual.

El inicio de la crisis supuso para las cajas de ahorros y bancos una imposibilidad real de cumplir con el acuerdo de Basilea II, el cual adaptaba el existente criterio de Basilea I a las nuevas definiciones de riesgo de los activos y disciplina de mercado.

Si bien el acuerdo fue acabado de redactar y de aprobarse en 2004, se demuestra una vez más que en época de bonanza económica los acuerdos fluyen con menor premura para, como acostumbra a suceder, llegar tarde a la hora de aplicarse. No fue hasta 2008 que empezó a aplicarse en España, en pleno inicio y maduración de una de las crisis más duras por las que ha pasado la economía española y mundial, especialmente a nivel bancario.

Con una crisis de magnitud que pocos vaticinaron con anterioridad, las medidas de control de riesgo que se aplicaban en Basilea II debían ser revisadas para adaptarse nuevamente a la realidad del momento y futura. De esa necesidad surgió el acuerdo de Basilea 3, cuyos principales añadidos se referían a atender el daño causado por la crisis de las hipotecas “subprime” y los activos tóxicos.

Frente a la crisis y los cambios en las exigencias de medición del “core capital” (capital básico) que exigían los acuerdos de Basilea II, los bancos españoles iniciaron un proceso de venta de acciones, saneamiento de activos y una total gestión y cobertura de riesgos.

La desaparición de las cajas de ahorros en España y la integración y absorción de muchas de ellas y otros bancos por parte de los “Big Ones” fue una de las heridas de guerra que ha heredado la economía española. Los grandes bancos consiguieron reforzar su hegemonía absorbiendo a los más pequeños y saneando sus cuentas a medio plazo. Todo ello junto a otras medidas correctoras consiguieron una reestructuración global de la banca española que sirvió para plantar las bases de una solidificación y competitividad financiera que garantizara su futuro de la mano del cumplimiento de las regulaciones bancarias.